Sin duda alguna, Giovanna Rivero es un referente de la literatura boliviana actual, ha publicado varias novelas y compilaciones de cuentos en Bolivia, tiene un ‘Premio de Cuento Franz Tamayo’ y sus relatos han sido incluidos en antologÃas de Estados Unidos y Argentina. Recientemente fue una de los seleccionados para participar en el “Festival de la Palabra” un programa de la Universidad de Alcalá, en el marco del premio Cervantes, que coincidió con su primera publicación en España, el libro “Niñas y Detectives”.
Por Rodrigo Aspiazu Crapuzzi
Blog: Corresponsal Intermitente
¿Cómo fue tu participación en el “Festival de la Palabra”?
GR: Fue una experiencia lindÃsima. Juan Cruz, el famoso periodista y escritor madrileño, hizo la selección de cuatro escritores latinoamericanos, para pasar un mes en una ‘residencia de escritores’ en Alcalá de Henares, donde conocimos gente del entorno cultural español mientras viajábamos casi todos los dÃas a Madrid, un lugar con una carga mÃstica, al ser casa del idioma de Cervantes.
¿De qué se trata la antologÃa “El futuro no es nuestro”?
GR: Es una compilación realizada por Diego Trilles, un joven escritor peruano radicado en Nueva York, que seleccionó cuentos de 20 escritores latinoamericanos, nacidos en la década del 70. El libro se publicó en la Argentina por la editorial Eterna Cadencia, quienes la presentaron en España. Por casualidad, tres de los cuatro escritores que participamos en el “Festival de la Palabra” éramos parte de esta antologÃa. Es una suma de voluntades, ya que el libro se va a editar también en Bolivia por medio de la editorial La Hoguera y en otras editoriales pequeñas y medianas de Latinoamérica, uniendo fuerzas con el fin de conseguir el mismo impacto que si lo hubiese editado un sello grande.
El cuento que presentaste para esta antologÃa recibió excelentes crÃticas de la prensa argentina…
GR: Para mà esto ha sido una sorpresa increÃble. “Camas Gemelas” es un cuento que publiqué en el 2006 en una antologÃa bilingüe, inglés y español, llamada “Sangre Dulce”, la cual tuvo su acogida pero recibió poca retroalimentación de la crÃtica, porque es difÃcil ser profeta en su tierra, pero luego el cuento salió elegido para “El Futuro no es nuestro” y en las crÃticas de la prensa cultural internacional lo consideraron uno de los cuentos más logrados del volumen, entonces no me lo esperaba.
¿Cómo coincide esta experiencia con tu primera publicación en España?
GR: Fue una hermosa coincidencia. La publicación no fue algo apresurado, el editor de Bartleby Editores me invitó hace un año a publicar con ellos, lo cual me hace sentir halagada, ya que es un sello madrileño muy bueno, que publica literatura de primer nivel. Convenimos de empezar mis publicaciones dentro de su catálogo con una nueva recopilación, con cuentos de Sangre Dulce, Contraluna y fragmentos de mi primera novela “Las camaleonas”, todos editados a nivel Bolivia, pero que no habÃan salido del paÃs, entonces hicimos “Niñas y Detectives”.
¿Por qué se llama “Niñas y Detectives”?
GR: Lleva este tÃtulo porque en mis revisiones emergieron dos personajes emblemáticos, el personaje femenino en formación, por eso me decidà por las niñas, y el lado masculino y duro de los personajes policiales, que es donde aparece el detective.
Estuviste un perÃodo en Estados Unidos ¿Cómo fue escribir desde allá “Tukson, historias colaterales”?
GR: Estuve en Estados Unidos gracias a la beca Fulbright, para hacer una maestrÃa en Literatura hispanoamericana. Fue una novela que escribà bajo la primera lectura que hice de Estados Unidos, es decir, es distinto escribir sobre un paÃs cuando se vive tiempo en él, a escribir sobre ese paÃs con tu primera mirada de migrante, cuando todavÃa todo te impacta, todo de duele o te emociona, cuando sos un niño de nuevo, pues todo deja huella en ese momento, entonces esta novela es mi huella de la inmigración y por eso es un libro que quiero tanto, que ha gustado mucho pero también ha sido incomprendido, porque es para los que saben lo que es ser viajero y migrante. “Tukson, historias colaterales” es una novela sobre fronteras, sobre cómo la frontera es el lugar donde todo puede suceder.
Tus obras bordean tabúes y encienden la sangre de tus lectores, ¿consideras esto como tu sello personal?
GR: Gran parte de mis intereses literarios han estado orientados hacia la sexualidad, porque creo que es un terreno donde se confrontan las fuerzas femeninas y masculinas. Aunque va mutando y evolucionando, porque si antes escribÃa lo que podÃan llamar desde el mercado como literatura erótica, creo que ese erotismo se ha metaforizado, tengo páginas y páginas donde no pasa nada sexual, pero sin embargo se siente la tensión sexual en los personajes y ese sigue siendo el sello.
¿Por qué crees que Bolivia tiene aún una sociedad cerrada a los planteamientos sexuales?
GR: Yo creo uno de los motivos de ser una sociedad inhibida es la falta de familiaridad con el mar. En España lo he comprobado, los otros escritores hablaban con naturalidad de la cocina marÃtima, para mà era más difÃcil tener ese contacto, esa relación tan desenfadada con esa culinaria de mar, porque aunque en Bolivia podamos acceder a ella, no deja de ser artificiosa esa relación. No es “nuestro mar”, es importado, o ha sido enajenado, y eso te hace perder información que tiene que ver con el mundo de lo sensual, desde los sabores hasta las mitologÃas del mar, ahà tenemos una veta cortada de la sensualidad.
Por otro lado, esa necesidad de sensualidad se percibe latente en el colectivo boliviano. El público nacional quiere verla reflejada y ojalá fuese por medio del arte, en la literatura, en la plástica o en el cine, pero como no siempre ocurre, la sociedad te ofrece otros códigos y ahà están las muchas páginas dedicadas a semidesnudos en los medios de comunicación.
¿Representa una dificultad en el mundo editorial ser un escritor boliviano?
GR: Ser escritor boliviano siempre ha sido un obstáculo, lamentablemente los modelos hegemónicos de la cultura no han visto a Bolivia como un lugar interesante para hacer de su literatura un producto apetecible al lector universal, y esto que parece una fórmula aprendida de memoria, es una lamentable verdad, no la propongo como una verdad polÃtica, yo la he experimentado como una verdad.
La ‘bolivianidad’ no es una caracterÃstica que haya interesado mucho a las editoriales internacionales. Los escritores argentinos, por ejemplo, tienen más tradición literaria que los respalde en el mercado, desde ya son herederos de Borges. Con esto no estoy negando el valor de los escritores nacionales, pero ellos mismos no pudieron cruzar en su momento la frontera de lo internacional, esa barrera es una tarea pendiente.
¿Cómo ves las perspectivas para la nueva literatura boliviana?
GR: El análisis de varios escritores bolivianos, de generaciones anteriores, define que los nuevos escritores del paÃs están consiguiendo cambios que no se lograron hasta el momento, quizás gracias a que la globalización ha ofrecido ventajas que antes no existÃan, como el internet, que ha permitido abrir ventanas que estaban clausuradas totalmente.
Es importante mirar los modelos que han funcionado, leer lo que se está produciendo a nivel contemporáneo fuera de nuestras fronteras, siempre manteniendo esa autenticidad boliviana. Tener una experiencia migratoria, temporal al menos, es muy enriquecedor para la literatura de un nuevo escritor. Además, en Bolivia ya hay quien apuesta por gente que está empezando, editoriales como La Hoguera, El PaÃs y Yerba Mala. Sin duda, el panorama va mejorando.
Nota: Texto de Rodrigo Aspiazu Crapuzzi, publicado en la Revista RaÃz Bolivia – Junio 2009/ España.
FotografÃa: Eterna Cadencia Editora










































Julio 14th, 2009 → 1:05 pm @ admin
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