Concierto de Panda en Sucre

Noviembre 9th, 20091:57 pm @ Antonio

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Concierto de Panda en Sucre

NO EXISTE EL AMOR (*)

[crónica del concierto que la banda mexicana Panda ofreció en Sucre, ciudad itinerante de su gira Poetics ’09]

Por: David Mamani Cartagena

Cualquiera podría pensar que se trata de un error gramatical escribir “no existe el amor” (en la lógica del sujeto – verbo – predicado). Al contrario pareciera que el sujeto (ser humano) siempre va al final en las líricas de una banda originaria de Monterrey, México.

Panda llegó a Bolivia por tercera vez, presentando su concierto en el marco de la gira internacional Poetics ’09. Sucre y Cochabamba fueron las ciudades donde sucumbieron fanáticos cuya edad es la mitad de mi existencia. Lúgubres adolescentes de una generación que pareciera seguir la tendencia del “no future” acuñado por los punks en la década del ’70. Los puristas del movimiento anarquista podrán juzgarme, pero dicha sucesión no puede ser obviada. Si hasta recibieron el apelativo de tribu urbana. Empero, los llamados “emos” son adolescentes de 13 a 15 años que solo quieren pasarla bien.

Sucre, viernes 30 de octubre.

Arribo a la culta Charcas a medio día a causa del atraso del vuelo que cubre la ruta Santa Cruz – Sucre. La previa al concierto apenas incluía un fugaz paseo por el centro de la ciudad. Al promediar las 16:00 horas, una ingesta cantidad de niñas se agolpa en las puertas del Hotel Plaza. Unos escuálidos guardias de seguridad intentan persuadirlas. No alcanzan a ver a sus ídolos. Saludos y fotos descartados. Mientras intento comunicarme vía celular con los organizadores para la acreditación oficial de prensa, observo la patética escena. Me informan que no habrá conferencia de prensa, me pasan el nombre de un contacto para ingresar al predio bajo la condición de presentar algún documento que respalde mi oficio de periodista.

21:00 horas. Tomo un taxi rumbo al Teatro al aire libre Mauro Núñez. Si algo me liga a Sucre son las esporádicas visitas por motivos de conciertos. Rememoro. El 2001 fui a ver a Charly García en el estadio Patria, cuando presentó su disco Influencia. El 2003 viajé para cubrir la gira “Dance and dense denso” de Molotov, coincidentemente en el mismo lugar.

El Mauro Núñez debe tener una capacidad para 10.000 personas. Mientras ingreso por una de las puertas que conduce a un sector de la gradería del ala derecha (llamada como una canción del grupo), vano es mi intento para pasar al sector pista, supuestamente lugar preferencial para la prensa. Fracaso. Agentes de la Policía Nacional me indican que debo salir e ingresar otra vez por el lado izquierdo, directo a la zona VIP. Una vez ubicado correctamente caigo en la cuenta que la audiencia no tiene mi edad. Los tiempos han cambiado. En 1991, la explosión del “grunge” tenía ciertos códigos como la camisa a cuadros y los jeans raídos. Me sentí viejo. Hoy los chicos utilizan pantalones chupines, zapatillas Converse (quizá lo único que nunca pasa de moda), las pulseras con tachones, un flequillo en la frente y el maquillaje oscuro. Demasiado “glam” para mi gusto. El complemento de sus vestiduras: celulares o cámaras para extraer un momento de la realidad y colgarla en el Facebook o el Fotolog. Cuanto más se acercaba la hora del inicio a la tocada de Panda, el teatro iba alcanzando la mitad de su capacidad. La radio La Bruja, famosa por su programación de rock en la ciudad cumple 10 años y es uno de los motivos para celebrar su aniversario con la llegada de los mexicanos. Mientras sus conductores calientan el ambiente soplando las velas de una torta, la explosión de unos débiles juegos pirotécnicos me causa risa. Concluido el acto sale Panda.

22:15. El repertorio de la gira Poetics es definitivo (nunca varía) para cada ciudad que visitan en el caso de Sudamérica. La intro marcada por un teclado, músico de sesión en este caso (Marcelo Treviño); se apoya sobre la base del bajo de Ricardo Treviño y Jorge Vázquez (batería). El sonido de Panda tiene una voz particular como la de José Madero y los riffs contagiosos de Arturo Arredondo. Más que una seguidilla de temas oscuros esto parece una fiesta. Suena “Abigail”, tercer sencillo de su último disco Poetics. Me siento privilegiado al estar delante del cordón de seguridad de VIP, apoyado sobre una barra metálica. Del escenario al piso hay una fosa profunda de unos 3 metros aproximadamente. Podría ser tragedia si caen los músicos o si nos empujan desde atrás. Bueno, es un concierto y este es uno de sus riesgos. Mientras los famélicos hombres de seguridad cumplan con su trabajo al contener a un montón de púberes enamoradas todo estará bien. Al comparar con Santa Cruz, las empresas privadas no existen en Sucre, a excepción de la Policía Nacional que para esta ocasión vino preparada para combatir un amotinamiento y no así un concierto.  Apenas se mosquean. Un agente de la UTOP me comenta que intervendrán en caso se presente algún inconveniente mayor a la salida. El momento se extiende en la lista que incluye temas como: “Cuando no es como debiera ser”, “Solo a terceros”, “3+1”, “La estrategia perdida”, “Casi Nula Autoestima”, “Conversación Casual “, “Cita en el Quirófano, “So violento, So macabro”, “Nuestra aflicción”, “Muñeca”, “Narcisista por excelencia”, “El Cuello Perfecto”, “Que tu cama sea mi hogar”, “Los malaventurados no lloran”, Soy un ganador”, “Adheridos Separados”.

Madero no había pronunciado palabra alguna hasta la tercera canción con un tímido saludo. Luego de entonar letras estúpidas como brillantes, uno puede colegir que esta generación MTV es un híbrido entre “Beavis & Butthead” y “Daria”, célebres series animadas de la cadena musical.

En un momento de euforia el cantante toma agua mineral y la escupe hacia el público. Asqueado, coreamos todos “Disculpa los malos pensamientos”. Un momento de calma con “Amnistía”. Madero interpreta el ukulele, parado y solo en el escenario ante mi incrédula mirada. La banda se da un pequeño descanso y al rato, vuelve al escenario para concluir con “Popurri Para Ti”, “Procedimientos Para Llegar a Un Común Acuerdo”, “Tus Palabras Punzocortantes”, “No tienes oportunidad contra mi antipática imaginación”, “Ya no jalaba” y “Nunca Nadie Nos Podrá Parar”.

Entre tanta lata me quedo con algunas frases, algunos versos extraídos como este: “Tengo que advertirte, tienes que saber que igual y no estaré al amanecer, crees que solo te quiero para una vez, pero sabes qué, dos estaría bien” (Procedimientos para llegar un común acuerdo).

¿Acaso supone una oda al sexo casual?

Relaciones disfuncionales, entuertos amorosos; pareciera que la banalización del amor se fue al tacho cuando escucho: “sabes bien se me dificulta hacerte saber, me dificulta ver, nada es de tu agrado, sabes que te amo y no lo aguanto, y fíjate que los dos prometimos algo que no se cumplió, me lo hiciste otra vez, ya no lo puedo creer, ojala y un día se te regrese” (3 +1).

En un plano existencial cuasi filosófico cito: “Suponiendo que en la gente la belleza es natural, pues belleza es la palabra que aun no logro concretar, disfraz, narcisista artificial; disfraz, todo es mental” (Narcisista por excelencia).

Finalizando el show, alguien del público lanza una bandera boliviana con el logo de Panda impreso en ella. Treviño (bajista) la besa en agradecimiento y la deja colgada en el pedestal del micrófono. Terminó el concierto.

0: 15. La escena final incluye la espera de unos afligidos padres en las afueras del teatro. Parten los “emos” a sus guaridas mientras al fondo se escucha “Is this love” de Bob Marley. Momento incongruente y hasta dual por la felicidad vivida ese día y que recordaremos el resto de nuestras miserables vidas. ¿El amor no existe?

(*)Título extraído de un verso de la canción “Cita en el quirófano”.

Fotos: David Mamani Cartagena

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Autor Antonio

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