Ante el estreno de The Reader, me permito hacer una semblanza de las 3 pelÃculas que tiene este director inglés hasta el momento. Filmes en los que se destaca una nivel siempre sobresaliente y que me han dado muy buenas experiencias como espectadora.
BILLY ELLIOT o Denme un tutú
Para los que no lo saben el tutú, es esa prenda de gasa que se ponen las bailarinas de ballet. Y digo denme un tutú, porque al ver Billy Elliot reavivé mi gusto por el ballet. Y sÃ, ya me ven a mis veintipico añitos queriendo ponerme en puntas de pie (no lo intenten en sus casas). La pelÃcula es hermosa, excepcional, con un fino estilo. ¿De qué trata? Pues se sitúa en Inglaterra allá por los años 80, cuando un niño de 14 años (Billy Elliot) empieza a sentir fascinación por el baile. Aunque su familia piensa que asiste a clases de boxeo (un oficio más masculino) él aprovecha para pasar ballet.
Procedente de una familia disfuncional, donde la madre murió, la abuela está un poquito tocada, el hermano es un radical extremista proletario y el padre un hombre de ideas un poco anticuadas, Billy Elliot desafÃa a su familia y la sociedad. La historia que es simple, encuentra su máxima virtud en esa simpleza. Nos muestra a un niño que gracias a su convicción y a su vocación, encuentra los elementos adecuados para triunfar. La maestra de baile, su amigo homosexual, su amiguita curiosa acerca del sexo, nos dan una pauta para mostrarnos el lado humano y enternecedor de la pelÃcula. No tiene peros, ni excusas. Es una pelÃcula imprescindible.
Esta es una pelÃcula inglesa dirigida por Stephen Daldry, que antes de debutar en esta pelÃcula como director, era director del Royal Court Theatre de Londres, o sea tenÃa más relación con el teatro, lo que obviamente ayuda con mucho a su dirección, que es más centrada en las emociones y en la parte humana.
Las actuaciones son impecables, el niño es un bailarÃn de verdad asà que no necesitó dobles, hizo un trabajo de actuación sobresaliente que ya lo hizo acreedor de algunas nominaciones y de algunos premios de cine. La actriz Julie Walters encarna a la profesora de baile, en un trabajo tan acertado que también ya ha obtenido diversos reconocimientos, el resto del elenco trabaja de forma acompasada y complementaria. La música es excelente y estuvo a cargo de Warbeck un experimentado de ese campo, ya que ha trabajado en Quills, en Shakespeare in love y La mandolina del capitán Corelli. La sorpresa es la fotografÃa que estuvo a cargo de nada más y nada menos que de Brian Tufano para los que vieron Trainspotting sabrán qué tipo de estilo tiene.
Un guión inteligente trabajado por Lee Hall , hacen de esta pelÃcula un collage de todo: humor, drama, ternura, buenas actuaciones, buena dirección, bonitos diálogos, etc.. En su momento hizo que viera el baile con afiebrada añoranza y definitivamente a pesar de ser ñoña, se convirtió en uno de mis filmes favoritos del 2000.
LAS HORAS o Dolor X 3
En el 2002 al saber que Daldry filmaba nada más y nada menos que una historia cuya protagonista era Virginia Woolf, bueno, las “HORAS” para poderla ver se me hacÃan eternas. Finalmente, lo consigo, y tengo que decir que si tuviera que definirla con una sola palabra, esa serÃa Oscura, muy Oscura. Si bien es una oscuridad poética, hasta en algunos momentos bella, son casi dos horas de oscuridad, que transcurren sin el más mÃnimo vestigio de alegrÃa para tu atribulada alma.
Es sabido que si se va a hablar de Virginia Woolf el tema no iba a ser muy feliz, una escritora londinense de quien ahora se supone que padecÃa el sÃndrome bipolar (manÃaco-depresiva) y que además, sus tendencias sexuales fueron fuente de inagotables hipótesis, sin contar con el suicidio elegido por otros como Storni, un lecho de muerte en el agua, ya podemos imaginar por lo menos, hacia dónde apuntará la cosa. Pero no pensé que fuera a TRIPLICAR nuestro sufrimiento.
La cosa empieza precisamente con la famosa escena, Woolf (Kidman) entrando al agua, aliviando sus penas, separándose de este mundo al que no pertenece y en el que no encuentra un lugar, Woolf viviendo su último segundo dentro de las lentas y largas horas que suponÃan una eternidad, un pozo ciego, el excremento en que estamos hundidos todos los mortales. Se escucha en off la última carta que le escribe a Leonard (su esposo), paralelamente volveremos a ver a Woolf en vida, antes de tomar la decisión, escribiendo su famoso libro Mrs. Dalloway, diciendo que uno de los personajes tenÃa que morir para que los demás vivieran. A su vez, el libro será leÃdo en otro tiempo y en otro lugar, por Laura Brown (Julian Moore) a quien le suceden cosas que guardan relación con los escritos o las sensaciones que plasma Woolf en su obra. Laura es una ama de casa con un hijo pequeño y un marido que trabaja durante todo el dÃa, la sensación que nos deja Laura es la de una infelicidad profunda.
Por otra parte, surge Clarissa (Meryl Streep) también en otro lugar y tiempo distintos, su relación con la obra de Woolf surge a raÃz de una identificación con Mrs. Dalloway, Clarissa es una mujer de edad madura, que vive una relación lésbica y a su vez se encarga de un amigo muy querido enfermo de SIDA, un poeta consumido por la enfermedad pero que tuvo su historia con Clarissa. Si bien, son historias en tiempos y lugares diferentes, tienen como común denominador la presencia de Woolf y la identificación con su mundo oscuro, las tres mujeres son infelices, y las tres parecen pensar que hay una sola solución al respecto, esto no me parece para nada increÃble, el suicidio es un idea que se construye durante años no surge simplemente porque una mañana la gente se levanta un tanto bajoneada y lo decide, es consecuencia de un proceso que ha sido gestado durante mucho tiempo.
La historia está magnÃficamente relatada, es densa, porque el tema es denso, es oscura, porque el tema es oscuro, es desdichado porque el tema es de desdicha. El guión es una joyita, puede sonar un poco rebuscado, pero estamos hablando de Virginia Woolf, creo que amerita un tratamiento un poco más pesado a los diálogos, además los personajes no eran seres ordinarios tampoco, eran personas que habÃan tenido acceso a la literatura o que compartÃan una búsqueda por encontrarle sentido a la vida. La dirección me pareció muy buena también, está dirigida con clase, maneja bien los tiempos, los cambios de personajes, los significados de cosas no dichas, mantiene la poesÃa incluso ante algo tan grotesco como el suicidio, y deja caer los besos lésbicos de manera adecuada, en el momento justo.
Las actuaciones son de lujo, desde Nicole Kidman que convence en su papel de la atormentada Virginia, pasando por Meryl que nos hace creer en CLarissa y Julianne Moore que hace de Laura Brown un manifiesto de la impotencia. Ed Harris logra transformarse en el poeta suicida, y el resto del elenco acompaña un desfile de actuaciones de primera categorÃa. Se ha mencionado mucho el tema de la duración de la pelÃcula y que se siente pasar más lenta que un caracol, creo que el tÃtulo y el contenido del film, ameritaban también un manejo lento de la historia, basta imaginarse como serÃan los dÃas para Clarissa, laura o Virginia, que los dÃas deben haber pasado lentos, ociosos, pesados, asfixiantes, ante sus ojos.
Esa sensación queda en el espectador también, ese ahogo, ante un dolor que sabemos que existe pero que no se puede remediar. Como punto negativo, reitero, está lo denso, lo oscuro, lo triste del film, podés sentir como “bella” la pelÃcula, pero con un sentimiento de pesar, de tristeza que te acompaña mientras salen los créditos, por eso mismo no la recomendarÃa por nada del mundo si estás pasando un mal momento.
La recomiendo para aquellos amantes del buen cine, para los fans de Virginia Woolf y para aquellos que se consideren capaces de soportarla. Mientras tanto… “Uno no puede traer hijos a un mundo como éste. Uno no puede perpetuar el sufrimiento, ni aumentar la raza de estos lujuriosos animales, que no tienen emociones duraderas, sino tan sólo caprichos y vanidades que ahora les llevan hacia un lado, y luego hacia otro.” (Mrs. Dalloway de Virgina Woolf)
THE READER o El horror está en todas partes
El 2008, Daldry volvió. Vi The Reader, sabiendo que verÃa algo bueno. Es imposible tener dos pelÃculas tan buenas como las ya mencionadas, y mandarse una cagada después.
No me equivoqué. The Reader aborda de manera conmovedora una historia que es difÃcil de contar y que, para algunas mentes cerradas, podrÃa tratarse de una justificación del horror.
Kate Winslet da vida a Hanna con innegable maestrÃa. Hanna se transforma en lo que hace que este filme alcance momentos mágicos. Abarcando un periodo temporal que va desde finales de los 50s hasta mediados de los 90s, el filme nos cuenta cómo Hanna conoce a un adolescente Michael. Michael un ávido lector, cae enfermo en la calle y es Hanna quien solidariamente lo recoge, lo lleva a su casa y lo cuida.
Se desata una pasión entre la mujer mayor y el muchacho. Pasión matizada con literatura, ya que a Hanna le encanta que Michael le lea. El cuento que servirá de hilo emocional para este amor, es La Dama y el Perrito de Chéjov. Cuento que al ver el filme tuve que buscar, leer, analizar y volver a leer. No puedo batallar contra mis obsesiones.
Esta primera parte, entonces, somos testigos de una relación amorosa, un tanto prohibida por el tema de edades y status sociales, pero dentro de todo…conmovedora. La pareja construye un mundo habitado solamente por ellos, donde se resguardan del exterior y donde a través del sexo, los libros, crean un vÃnculo único. Un buen dÃa, Hanna desaparece sin dejar rastro…
Hasta este instante, somos partÃcipes de lo bueno, lo puro y lo bello.
8 años después, siendo Michael estudiante de Derecho, le toca presenciar un juicio…dicho juicio lo lleva a enfrentarse a esa pasión que él, a pesar del tiempo, no ha olvidado, y que hace que descubra un pasado de Hanna difÃcil de comprender.
La imagen que él tiene del amor que compartieron, se tiñe y transforma ante hechos que bajo sus ojos son atroces. Es una situación jodida por donde se la mire. Se libran muchas batallas interiores donde obviamente existe un sentimiento profundo, pero que sucumbe ante el bochornoso descubrimiento.
El tiempo, que todo lo cura y lo reflexiona, hace que muchos años después, Michael se pregunte un montón de cosas y trate de encontrar respuestas en la mujer a la que dio la espalda por el rechazo que produjo su secreto. Dicho secreto se enmarca en el periodo de la segunda guerra mundial, en el holocausto, y con esas palabras ustedes sabrán que cualquier cosa relacionada a eso, traerá sufrimiento e historias tan terribles que cuesta contarlas.
Filmada con el estilo elegante, pulcro y casi poético que maneja Daldry, la pelÃcula consigue envolverte y meterte en la historia, sufriendo los vaivenes de los protagonistas como propios.
Si bien es cierto que tanta elipsis temporal, llega a quitarle fuerza. Estamos ante un trabajo que sustentado en la magnÃfica interpretación de Kate Winslet, vale la pena ver. Cuenta también con la actuación solvente aunque no impactante de Ralph Fiennes y un joven sobresaliente David Kross, que hace de Fiennes en joven.
Lo rescatable de The Reader, es que a pesar de su tónica comercial que no consigue trascender hasta vericuetos más de cine de autor, su factura técnica es impecable, y su argumento central tiene el peso necesario como para que uno como espectador se sienta conflictuado y provoque un ejercicio de reflexión interesante.
La idea de un personaje como el de Hanna, en el que deberÃamos verter un rechazo inmediato por su participación en un evento tan traumático como el holocausto, y que a pesar de saber que dicha participación es voluntaria, que involucra una convicción, llegar a entender o por lo menos intentar entrar en su modelo mental, nos recuerda que en el ser humano, por muy monstruoso que este parezca, siempre conviven dos facetas…una buena, otra oscura. Dos orillas en las que la misma persona que ayuda a un muchacho como Michael sin siquiera conocerlo, se envuelve en un acto aberrante.
La redención, la verguenza ante el analfabetismo, una verguenza que choca ante el contraste de la terquedad de Hanna para verbalizar su arrepentimiento ante el horror del que fue parte…el amor, la pasión, el perdón, son parte de The Reader. El final llega como la única salida para una vida que ante su ocaso…se ve incapaz de enfrentarse de nuevo al mundo.
Basado en un libro homónimo, con trabajo de maquillaje muy bueno, haciendo que los protagonistas envejezcan ante nuestra llorosa mirada, Daldry nos reconfirma que su talento como director es impecable. Nos regala a Hanna, Hanna que acertadamente dice una de las frases lapidarias del filme: It doesn’t matter what I feel. It doesn’t matter what I think. The dead are still dead.
* Mónica Heinrich













































Diciembre 8th, 2009 → 7:56 am @ admin
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