Película El Cisne Negro

febrero 14th, 20119:05 am @

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Película El Cisne Negro

Por Mónica Heinrich

http://aullidosdelacalle.blogspot.com/

“IT WAS PERFECT”

Plié

Darren Aronofsky. 41 años. Nacido en Broklynn. Judío-Polaco. Esposo de Rachel Weisz. Nuevo divorciado. Un hijo. Henry Chance. Chico Harvard. Quiso ser Animador. Es director de cine. Graduado en Antropología Social. Chico Harvard, con honores. Igual que Tommy Lee Jones, que se graduó en Artes. Con Honores. Igual que Natalie Portman que estudió Psicología. Cuatro Cortos. Supermarket Sweep. Fortune Cookie. Protozoa. No Time. Cinco Películas. Pi. Requiem for a dream. La fuente de la vida. El Luchador. El Cisne Negro. Premios, muchos premios. Estética. Locura. Adicciones. Fracasos. Soledad. Vacíos. Darren. Aronofsky.

Pas de deux

Darren no es un tipo convencional. En su filmografía siempre se ha sentido una búsqueda, una necesidad de transgredir, de ir más allá. En tiempos en los que el convencionalismo y la falta de “nuevas formas narrativas” se hacen presentes cada vez que vamos al cine, ver una película como Pi, significa una esperanza. Ver Requiem for a dream, lo confirma. Ver La fuente de la vida, nos dice que la delgada línea que separa la búsqueda del exceso se cruza en un segundo.

Recuerdo que Brad Pitt iba a protagonizar La Fuente de la vida, y ya con el proyecto avanzado, Brad dijo que siempre no. Que no podía. Que no entendía su papel, que “te lo agradezco, pero no”. En ese momento pensé: “Qué pelotudo, está dejando una película de Darren Aronofsky por ir a hacer Troya”. Cuando vi Troya lo agradecí, el Aquiles de Brad Pitt es casi onírico, y La Fuente de la vida era un pajazo, que proyectaba todos los demonios y fantasmas que atormentaban a Darren. Un tormento que era casi imposible compartir.

Me imaginaba al cojudo, desvelado, acelerado, impetuoso, metiéndole toda esa huevada a su película, como si estuviera bajo los efectos de una droga o de un brote psicótico. Y aún cuando la decepción se apoderó de mi alma, supe que ese era un paso. Un paso hacia la madurez de Aronofosky como director, y que mientras sus detractores lo llamaban pretencioso, ridículo, egocéntrico, excesivo, él estaba por ahí… sumido en su próximo proyectito.

Luego, con El Luchador, se quitó los efectos, se centró en la historia y resucitó a un mito, a un despojo de Hollywood, un guiñapo: Mickey Rourke. Sí, El Luchador puede ser una versión de Rocky más interior, más cuidada, más poética. Sí, abunda en clichés, PERO, lo que la hace diferente (como siempre digo) es que no la filmó Sylvester Stallone, la filmó Darren Aronofsky y punto.

En El Luchador, Darren pensó que sería interesante que el mundo del baile confluya con el de la lucha. Imaginó a una frágil bailarina como parte de la historia. Natalie Portman (digamos) y Mickey Rourke, juntos. Together. Después de una reflexión, dijo: “es demasiado”. Se dio cuenta que la bailarina tenía su propio peso y que detrás de eso había OTRA historia. Una historia que ya había sido atisbada años, muchos años atrás. El patito feo pugnaba por convertirse en cisne.

Fondu-Fondue

Quiero un cisne. Un cisne blanco. Un cisne negro. Quiero al maldito Tchaikovski. Quiero una compañía de ballet. Quiero el típico profesor hijo de puta (Leroy-Vincent Cassel). La típica bailarina obsesionada con alcanzar la perfección (Nina-Natalie Portman), obsesionada con ser la primma donna del boliche. Quiero la típica némesis (Lily-Mila Kunis), la pendeja que no baila TAN bien, pero que, inexplicablemente, tiene el factor Wow. Quiero la típica bailarina desechada (Beth-Winona Ryder), la que ya tuvo su momento y ahora es reemplazada. Tí-pi-co. ¿Pero qué es esto tan típico? No es una historia sobre el ballet. No es una historia sobre la obsesión de ser perfecta o alcanzar un sueño. No es una historia de una bailarina. No es la historia de un gran montaje. Detrás de tantas cosas tí-pi-cas, lo jodido es que es una historia sobre un deterioro, sobre un rompimiento, es la historia de un juguete roto.

AficheElCisneNegro

Glissade

Cisne Blanco: Nina Sayers, interpretada gloriosamente por Natalie Portman. Dulce y frágil bailarina que lleva mucho tiempo esforzándose por ser perfecta, por ser la mejor. Nina, a merced de su sueño-obsesión-síntoma ha sacrificado su vida. Tiene una gran técnica, pero la edad ya la está pisando. Eso, hasta que gracias al despido de Beth (extrañada Winona Ryder) consigue el rol principal en la nueva versión de El Lago de los Cisnes. Oportunidad de oro. Brilla. Sé alguien. Haz lo que tu madre no pudo conseguir.

cisne blanco

Cisne Negro: Nina Sayers, interpretada gloriosamente por Natalie Portman.  Vive bajo la sombra de una madre freak, frustrada con sus propios sueños, con arranques bizarros (escena de la torta), que la ha infantilizado hasta un punto casi grotesco (peluches, forma de vestirla, de alimentarla). Aislada de diversiones sanas, acordes a su edad, Nina incuba un trastorno psicológico que se atisba en pequeños detalles: Las auto-laceraciones que su madre le reclama “pensaba que no lo hacías más”, han regresado. Una represión sexual perturbadora, así como un súper yo (instancia moral y enjuiciadora) rígido y castigador. Presión Maldita. Desfase. Alucinaciones visuales y auditivas. Delirios. Psicosis increscendo.

cisnenegro

Fouetté en Tournant

¿Cómo hago para plasmar un deterioro psicológico? Aronofosky opta por una constante cámara en mano y por tomar la narrativa del filme desde el punto de vista de Nina. Una narrativa claustrofóbica. Oscura. Opresiva. Conocemos al resto de los personajes porque estamos con Nina.  El mundo es visto desde Nina, su angustia, su desespero, su confusión y sentimos cómo Nina, atormentada por este quiebre con la realidad, se desdibuja poco a poco ante nuestros doloridos ojos.

La psicosis no es un tema “bonito”, no se puede pensar que lo vamos a poner con palabritas “lindas” o se intentará describir con imágenes lo que vive alguien que atraviesa por eso. Un quiebre psicótico se vive con terror. Para una persona enferma, lo que sucede a su alrededor por muy bizarro y fuera de contexto que sea, por mucho que su parte racional le diga que NO es posible, es vivido como real. Puede ver bichos, escuchar voces, pensar que hizo cosas, que le hicieron cosas, ser impelida a hacer cosas que nunca pensó que haría, es una angustia absolutamente terrible. Lo que muchos críticos, describen como excesos de nuestro querido Darren, en realidad es un pequeño sorbito de verdad.

Relevé

Con un guión escrito por tres crispines, Andrés Heinz, Mark Heyman y Jhon McLaughling, El cisne negro es una apuesta arriesgada. Los tres, sin embargo, salen muy bien librados de un tema tan gajudo. Ayudados en parte, por una dirección acorde con lo que la situación requiere y un elenco que se deja la piel en las escenas. A eso agreguémosle un trabajo de arte y de fotografía impresionante, y la música siempre MAGNIFICA, EXTRAORDINARIA, MARAVILLOSA del gran gran Clint Mansell, autor de todas las bandas sonoras de las películas de Aronofsky.

Sí, concedo que algunos efectos me incomodaron o me hicieron pensar: “mejor sin eso”, pero creo que la visión de Darren, desbordada en partes, es lo que hace que el TODO funcione. Que nos creamos al cisne blanco, y al cisne negro. Que salgamos del cine apabullados y pensando en su película constantemente.

Retiré

No creo ser la única persona en el mundo, que se quedó muda cuando empezaron a salir los créditos, y que se sintió extrañamente golpeada por la historia. “¿Sería muy pelotudo, que me eche a llorar por El Cisne Negro?” pensaba a punto de…

Sí, me tocó. Y cuando en el cine TE TOCAN, la huevada puede tener defectos, pero se agradece. Que te toquen es raro. No siempre te tocan. Cuando te tocan, es sublime.

Black-Swan-Natalie-Portman

El juguete roto cierra el filme de una manera desgarradora. La posibilidad, la mera idea de perder aquello por lo que trabajó tan duro, aquello que ha sido única luz en una existencia vacía, orilla a Nina hacia el abismo. Pero eso no es el motivo, sino el síntoma. El síntoma de años de represión, aislamiento, rigidez, soledades.

Sí. El lago de lago de los cisnes nos dice más o menos cuál será el final de nuestra Odette Portman. Pero eso no importa. Aronofsky nos lleva a través de ese tortuoso y enloquecido camino a su clímax. Un final esperado. Claro. Un final pendejo. Claro. Un final que hiere. Claro. Un final.

LO MEJOR: Una película visceral

LO PEOR: No es para todos

LO MAS FALSETE: Algunos efectos.

LA ESCENA: El cisne negro en todo su esplendor.

EL MENSAJE MANIFIESTO: La mente es frágil

EL MENSAJE LATENTE: El corazón también

EL CONSEJO: Vela, no esperés que te la cuenten.

LA PREGUNTA: ¿le darán el Oscar a Natalie?

CURIOSIDADES

El personaje de Nina, en un principio se llamaría Alexandria.

Natalie Portaman tuvo que ejercitarse durante un año, con grandes bailarines y coreográfos del Ballet de Nueva York. El entrenamiento consistió también en sesiones diarias de natación de una milla.

Portman perdió 10 kilos de peso. El director estaba aterrado pensando que moriría en el set. Le exigía: “tenés que comer”.

El papel de Mila Kunis le fue ofrecido por Aronofsky, sin hacer casting y a través del Skype.

Mila Kunis tuvo que entrenar durante 3 meses, todos los días, 8 horas por jornada, para poder bailar en puntas de pie.

Para las escenas coreográficas más complicadas, Natalie tuvo una doble, la bailarina Sarah Lane.

El presupuesto fue de 13.000.000 de dólares y lleva recaudado hasta el momento más de 90 millones.

El personaje de Vincent Cassel, ha sido comparado con George Balanchine, co fundador del Ballet de Nueva York, conocido por su fuerte temperamento y por dirigir a sus bailarines usando la sexualidad.

Se consideró a Meryl Streep para interpretar a la madre de Nina.

Aronofsky intentó enemistar a Natalie Portman y a Mila Kunis para que la tensión de sus personajes se sintiera más real, ya que en la vida real son grandes amigas.

Portman tuvo dos accidentes fuertes durante la filmación: una lesión en el tobillo que le llevó seis semanas curar, y una contusión en la cabeza que requirió tomografía.

Blake Lively, la chica rubia de The Gossip Girl, audicionó para el rol de Lily.

Portman inició un romance con Benjamin Millepied durante la filmación de El Cisne Negro. Benjamin es uno de los primeros bailarines del Ballet de Nueva York, y fue uno de sus profesores. Ahora Natalie está comprometida y embarazada de Benjamin.

Jim Carrey hizo una parodia del enloquecido cisne negro en uno de los episodios de Saturday Night Life. Se puede ver en youtube.

Fue filmada en 42 días.

Se filmó en formato 16mm.

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Autor

AlmaZen | Revista Cultural

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